lunes, 25 de octubre de 2010

Comerme los zapatos…





Debo confesar que yo era de aquellos que ninguneaba todos aquellos discurso gubernamentales que hablaban de traspasar las líneas, de tomar las banderas “históricas” del progresismo y lanzar a la oferta pública medidas “ajenas” al etos político de la derecha chilena.

Yo era de aquellos que miraba con sorna ese discurso majadero del Presidente en donde se comparaba con el Gobierno de Aylwin, apelando a la unidad nacional para construir algo nuevo, para abrir una etapa distinta, un antes y un después, etc.

Yo era… o soy, estoy en etapa de construcción ¿ok?,.. de aquellos que pensaba que con suerte este Gobierno era un paréntesis, una excepción, casi un accidente. Sostenido por el estrecho margen con que la Alianza ganó estas elecciones, pensaba que los chilenos aplicaríamos, casi mecánicamente, las “correcciones” adecuadas y cansados de un Presidente hiperventilado devolveríamos la confianza al progresismo.

Pero hoy no estoy tan seguro de todo aquello y una pregunta de la Encuesta Nacional UDP 2010 me ha hecho considerar, muy seriamente, el comerme los zapatos por todos estos malos pensamientos.

Me refiero a : ¿A cuál de los siguientes gobiernos cree usted que se parece el gobierno de Sebastián Piñera?, un 48,1 % responde que a ninguno, un 13,2 % dice que con el de Augusto Pinochet , un 9,6% al de Michelle Bachelet, con el de Aylwin, Frei y Lagos, 4,7%, 5,1% y 2,7%, respectivamente. Un 16,6 % no sabe o no contesta.

Uff!... Casi la mitad de los encuestados cree, en definitiva, que este es un Gobierno nuevo. No es un Gobierno que sea la réplica de la Dictadura, ¿se acuerdan de ello?, es lo que muchos de los nuestros dijeron en campaña ¿recuerdan? O sea, cerca del 50% de los chilenos, según esta encuesta, no tiene temor a que este Gobierno se comporte como el Gral. Pinochet, por otro lado, cerca de un 22% cree que se parece a uno los Gobiernos de la Concertación. Todo mal.

Ello implica una serie de consecuencias. Una primera cuestión es que la estrategia implementada por una generación de la derecha chilena, en el sentido de desligarse de la Dictadura y de Pinochet en particular ha sido exitosa. Otra es que descoloca de cuajo toda estrategia política y electoral sobre la disyuntiva Democracia y Dictadura. A los progresistas este guarismo debiera dejarnos pensando, porque nos obliga a diseñar una oferta nueva, a levantar un nuevo discurso, a no apostar a los temores que ocasionaban los fantasmas del pasado.

Pero no todo en esta encuesta es miel sobre hojuelas para la Derecha. Ella misma arroja la siguiente información: la gran mayoría de los entrevistados, sin importar su estrato socioeconómico, piensan que las políticas implementadas por el Gobierno de Sebastián Piñera, beneficiarán a los sectores más acomodados del país. Es decir, podrán ser nuevos desde muchos puntos de vista y tener baja similitud con la Dictadura, pero siguen siendo un Gobierno de derechas y, peor aún,... para las derechas.

Dura esta afirmación, especialmente cuando muchos personeros de Gobierno afirman con entusiasmo que el accidente de Atacama marca un antes y un después de las relaciones de la Derecha con los trabajadores.

Esta mirada, de las tiendas de la Alianza, como partidos de clase es la verdadera tarea para la Derecha. Es cierto que se les hace más fácil cuando son desligados del ancla de la Dictadura, pero no basta con eso. Para la Concertación: luces de alerta, las cosas han cambiado y seguirán cambiando, es nuestro deber “leer” adecuadamente estos cambios. Entender que nuestro discurso, por muy vigoroso y lleno de convicciones que nos pueda parecer, a muchos puede sonar como añoso, atrasado, capturado en el pasado. A pensar, a pensar, a pensar

Publicado en Redaccion.cl

miércoles, 20 de octubre de 2010

Estos días…




Definitivamente, estos días no son para escribir la historia de la Concertación. No, no lo recomendaría. También he prevenido a muchos amigos de cerrar ojos y oídos a sondeos y encuestas, les he dicho que midan el tiempo que están frente a la TV de libre recepción y que traten de “ponerse al día” por medio de las redes sociales y medios electrónicos.

No son buenos días, tampoco, para criticar al Gobierno de Piñera, llamado así muy sagazmente por el Senador Pablo Longueira; puede Ud. aparecer como destemplado, sin tono, despechado y hasta poco patriota. No se le ocurra, siquiera, levantar la ceja derecha o mostrar suspicacia por las intervenciones gubernamentales respecto al rescate de los mineros, eso podría ser visto como un gesto de insensibilidad, o se le muestre como niño taimado, como un individuo incapaz de aceptar la derrota.

No, no son buenos días para ser oposición. Con Piñera convertido en Rockstar (literalmente) pavoneándose por Europa aprovechando sus 15 minutos de fama mundial, con la opinión pública obnubilada de exitismo, con medios sometidos al poder y al rating, en fin, no son buenos días para disentir.

A estas alturas, para asegurarme que Ud. termine de leer este texto, debo hacer la afirmación de rigor: estoy muy contento y orgulloso de haber rescatado a los 33 de Atacama y poder demostrar al mundo que tenemos compromiso con la vida y no escatimamos esfuerzos cuando ella está en peligro.

Pero, haciendo como que hablamos entre nosotros y que no estamos expuestos a explicar públicamente cada uno de nuestros juicios…. estoy “chato” de haber pasado por estos días. O sea he sentido vergüenza ajena de los papelones a los que nos somete nuestro gobernante, mostrando el papelito dichoso por todas partes, haciendo vanagloria de una rigurosidad chilena que no es verdad, mostrándose como un Presidente sin vergüenza, excesivamente expresivo y poco medido para hablar, “poco Presidente” si lo medimos con los estándares dejados por los últimos cuatro que detentaron el cargo.

Más coloquialmente, estoy hasta la tusa con la falta de prolijidad y estilo de este Gobernante. Hasta hace pocos años muchos nos reíamos sin límites por los “chascarros” de George W. Bush, sin dejar de preguntarnos cómo los americanos podían permitir tanta ramplonería y desafecto por los símbolos del poder y la institucionalidad republicana. Bueno, estos días tenemos que comernos nuestras palabras y reconocer que el país que creíamos ser no somos, así de simple.

Pero estos días no pueden continuar, es decir, no puede ser que aquellos que vemos las cosas desde un punto de vista diferente, que tenemos escrúpulos de exhibir ante el mundo un accidente que es expresión de nuestra precariedad laboral, que es reflejo de nuestro atraso y escaso compromiso de las autoridades con normas de protección hacia nuestros trabajadores; nos quedemos amurrados en una esquina mordiéndonos la rabia.

Es decir, al mismo tiempo que estos 33 eran rescatados 3 trabajadores de la minería y la pesca morían por accidentes laborales. Es cierto que el Gobierno ha atendido a este hecho y se ha comprometido con un plan que erradique esta realidad, pero...por sus obras los conoceréis y la experiencia nos indica que la Alianza, persistentemente ha rechazado reformas en ese sentido. Ahí es necesaria una oposición que fiscalice esta promesa y que abogue porque ellas sean reales y beneficiosas para quienes decimos representar.

Hay que aguantar el chaparrón y, aunque de repente sonemos a “aguafiestas”, hay que aterrizar las cosas y parar la borrachera.

No ayuda mucho, eso sí, que algunos sometidos por el contexto continúen rasgando vestiduras y exageren la autocrítica, legitimando el verdadero festín que funcionarios de Gobierno tienen al denostar día a día la obra de nuestros Gobierno.

Poco ayuda agachar la cabeza y aceptar la veracidad de una monserga que ha dominado estos días en nuestras filas: “este Gobierno de derecha durará a lo menos dos periodos”, renunciando siquiera a la lucha y a nuestra vocación de poder. Estos días han sido difíciles, que va, pero no pueden ser eternos, es necesario estar prestos a mostrar las cosas en su justa dimensión, levantando las voces y las manos para defender a los que confían en nosotros.

Está claro que los nuestros no fueron Gobiernos infalibles y quizás muchos pecamos de excesivo exitismo y soberbia, pero no por eso vamos a negar todo lo hecho. Es cierto que estos días no pueden aparecer los más adecuados para escribir la historia de la Concertación, pero también es cierto que el carrusel del desvarío debe ser frenado por alguien, los que nos escuchan, los que nos creen, nos están mirando, no los defraudemos.

Publicado en Porque Chile Late, el 21 octubre 2010

¿Hasta cuando pedimos disculpas por haber sido Gobierno?

Al principio, debo confesar, no fue sino algo, una frase, que me obligó a levantar la ceja, escuchar y callar. Será algo pasajero, pensé. Pero con el tiempo, ya con seis meses de oposición, admito que el mea culpa concertacionista ha superado todos mis umbrales de tolerancia.

O sea, es lógico y esperable que tras una derrota electoral el bloque marginado del poder se detenga a reflexionar sobre las razones de su debacle. Sinceramente, no esperaba que muchas cosas nuevas salieran de este ejercicio. Desde razones inmediatas como la sospechosa forma de elegir el candidato del bloque, los 20 años en el poder, la carencia de renovación y discursos, hasta la pérdida de ganas de retener el poder, en fin, pero ese simple ejercicio intelectual ha derivado en un estado de ánimo autodestructivo, francamente, intolerante.

De un tiempo a esta parte los medios y los actores políticos concertacionistas han repetido, con majadería, la pregunta ¿y por qué no lo hicimos (hicieron) en los 20 que fuimos (fueron) Gobierno? Se instaló cierta lógica del “reconocimiento” en las filas de la oposición y en el Gobierno se saca punta al lápiz sin límites frente a esta situación.

A la desazón concertacionista debe agregarse, mérito en ello, una acertada estrategia gubernamental inaugurada el 21 de mayo. Esto es la presentación de iniciativas “propias” del mundo progresista, como el 7% de los jubilados, el alza de impuestos, la apertura a discutir el fuero maternal, en fin, el impulso de materias que persiguen desperfilar a Sebastián Piñera como un Presidente para la derecha y los empresarios, mostrando una coalición por el cambio que avanza hacia un centro abandonado por la Democracia Cristiana.

Hoy por hoy estamos frente a un escenario en donde oposición y Gobierno manejan discursos diferentes a sus orígenes. Una Concertación que arruga la nariz frente a la obra de sus administraciones y un Gobierno que intenta implementar medidas diferentes a las prioridades de su tradicional electorado. Nadie es quien parece ser, caretas y señales confusas y contradictorias, en fin.

Desde nuestra perspectiva el ejercicio auto flagelante en las filas concertacionistas ha llevado a una práctica que raya en la exageración. Digo yo: ¿hasta cuando pedimos disculpas por haber sido Gobierno?.

Lo hemos dicho hasta el cansancio respecto al Gobierno de Piñera, otra cosa es con guitarra. Pero hemos olvidado que para quienes fuimos Gobierno por 20 años aquello también rigió. Gobernar es un ejercicio que lleva implícito el realismo, la prudencia y la transacción. Cada uno de nuestros programas de Gobierno indicó explícitamente lo que queríamos para Chile, en la gestión cotidiana los Gobierno debieron acomodar esas intenciones programáticas al realismo del poder. ¿Ello es renunciar a la palabra empeñada? O, acaso, ¿abandonar nuestras banderas?. No, simplemente es gobernar, así de simple.

¿Nos equivocamos en algo? Sin duda y en muchas cosas. Lo primero es que nos distanciamos de la ciudadanía y no sólo dejamos de escucharlos, sino que también dejamos de explicarles nuestros problemas. Las cosas por su nombre a la derecha le salió gratis su persistente bloqueo legislativo a nuestras iniciativas progresistas. Además, en el último tiempo ni siquiera hicimos el intento de “sacarlos al pizarrón” con proyectos de ley que los mostrara tal como son. Por ejemplo, uno de los intentos más progresistas se concretó con la presentación de la Ley General de Educación que en su texto original ponía fin al lucro en educación. El trámite parlamentario y las presiones de la derecha engendraron otra cosa. ¿quién paga el costo de aquello?, pues bien los Gobiernos de la Concertación.

Pero lo de estos días, las declaraciones de perdón concertacionista no dan cuenta de estos procesos, no explican el rol de la derecha antes de ser Gobierno, amurrados bajamos la cabeza, levantamos los hombros y avalamos que “nada hicimos en todo este tiempo”, en fin.

El Gobierno de Piñera ha tenido una tremenda contribución en asentar su estrategia, esto es toda ventaja es la nueva forma de gobernar y todo problema en la gestión ha sido heredado. En realidad no había que ser muy lúcido para adivinar la estrategia del nuevo Gobierno, lo curioso es la ingenuidad del mundo concertacionista para hacer de comparsa en este guión.

Baste poner las cosas en su justa medida. Otra situación lamentable ha surgido respecto a la aplicación de la Ley contra conductas terroristas a la etnia mapuche. Estos días hemos sido testigo de desgarradoras declaraciones que “reconocen” nuestro error. Y la derecha, digámoslo coloquialmente, se ha subido por el chorro, agregando que la problemática mapuche no sólo la dejamos de herencia, sino que la provocamos. Es cierto que el tema es complejo, pero los dirigentes de la Concertación más allá de haber ayudado a instalar esta tesis, rasgando vestiduras por la invocación de esa ley, debieron indicar que “alguien” era oposición antes del 11 de marzo pasado, que no sólo impidieron las reformas que hoy se discuten en el Congreso, sino que criticaron la pasividad del Gobierno frente al “caos y desgobierno” de la Araucanía.

Por otro lado, en más del 80% de los casos la invocación de esta normativa fue hecha por el Ministerio Público, por lo que no existe una voluntad premeditada y comprobable del Gobierno anterior respecto a su aplicación. En varios casos, incluso la inicial convicción de conductas terroristas en la zona se diluyó en el curso de la investigación y el Gobierno desistió la solicitud de identificar conductas terroristas.

Pero, lejos de situar las cosas en su lugar, mostrando errores y aciertos con la misma fuerza, los dirigentes concertacionistas se han enredado en dar explicaciones culposas que validan la estrategia gubernamental.

Es de esperar que el tiempo pase rápido que nuestro rol de oposición vaya tomando forma y que dejemos de pedir disculpas por haber sido Gobierno.

Publicado en Redacción.cl el 12 de octubre de 2010

lunes, 28 de abril de 2008

Reforma Educacional: Punto de Inflexión



Las últimas semanas han marcado un punto de inflexión en el proceso desencadenado por la Revolución Pingüina de mayo de 2006.

La acusación constitucional contra la Ministra de Educación Yasna Provoste echó por tierra el sentido de Estado alcanzado en el Acuerdo Nacional para el mejoramiento de la Educación. Tensionando las relaciones Gobierno y oposición, trasladando esta interlocución a la arena político partidista incentivada por un escenario pre electoral. Ciertamente que el Gobierno ha enviado señales destinadas a aplacar y disminuir los daños inflingido por este episodio, pero, que duda cabe, todavía está por verse si es posible restaurar el grado de aprobación legislativa expresado en la ceremonia de las manos alzadas.

Recuperar el “sentido país” en el diálogo Gobierno–Oposición, en materia de Educación, parece ser una de las principales tareas de la nueva Ministra de Educación, Mónica Jiménez de la Jara. Su perfil, en parte técnico, propio de alguien que viene desde las aulas universitarias, pero con un pasado político ligado a la lucha por el regreso a la democracia; parecieran confirmar la intención de la Presidenta de convertir el episodio acusación constitucional sólo un hito de la lucha política y un simple accidente en la tarea de la tramitación de los proyectos de la reforma educacional.

Claro está que este es un proceso abierto, en donde las dudas y rechazos, provenientes, principalmente, de un sector parlamentario concertacionista y los gremios del mundo social educacional, imprimen un sello de confusión que nublan el destino del mencionado acuerdo.

Las movilizaciones de los estudiantes secundarios que tanto ha sorprendido a los medios por estos días no son sino un reflejo más de las complicaciones de este escenario y confirman la necesidad de “enfriar la cabeza” después de la pasión desatada por la acusación constitucional.

Pero tampoco hay que dejarse engañar, el voluntarismo a veces es mal consejero. Si bien es cierto son innegables los beneficios que se pueden alcanzar con la aprobación de este paquete de reformas, no es menos cierto que las críticas levantadas hacia él dan cuenta de la necesidad de flexibilizar las posiciones.

La aprobación mayoritaria en el Congreso debiera dar espacio a la expresión de los disensos de uno y otro lado, exponiendo los legítimos espacios en donde en el futuro uno y otro sector intentará más modificaciones. Esto es relevante, especialmente, en el caso de la Concertación. La sensación de imposición, a regañadientes, imprime un carácter de derrota a la votación parlamentaria; ello provoca, además, un serio daño, no sólo a los objetivos alcances reformistas de los proyectos, sino que a la alicaída convivencia interna de la Concertación.

Este es, sin duda, un trabajo político que necesita de definiciones. Por un lado se requiere una estrategia comunicacional precisa, que puedan destacar los logros de la reforma. Pero que, al mismo tiempo, expliquen que el mundo concertacionista, que representa el Gobierno, hubiese querido un grado mayor de transformaciones; que no son posibles hacer porque no se cuentan con las mayorías parlamentarias para realizarlas.

Tal estrategia no es garantía de completa satisfacción en aquellos que tengan votar a contrapelo de sus ansias más transformadoras, pero disminuye el roce y ayuda al clima interno del bloque oficialista.

De no ser así la tramitación de este paquete de medidas puede dar un certero golpe a la convivencia intra concertación, algo preocupante teniendo a la vista las elecciones municipales de octubre.

Pero además se insuflará más allá de lo adecuado a las movilizaciones sociales de los estudiantes secundarios y universitarios, apoyados por el Colegio de Profesores. Que tanto espacio mediático ocupan, opacando de un plumazo el esfuerzo de comisiones de estudio y del Congreso.

Jóvenes corriendo por las calles, perseguidos por el guanaco, sensación de desorden, rostros vociferantes que gritan disconformidad, no comunican sino la idea de que desde 2006 hasta acá poco y nada se ha avanzado.

Curioso tener este sentido de rotación sobre el mismo sitio cuando ha pasado mucha agua bajo el puente, de eso pueden hablar una Comisión Asesora Presidencial, un proyecto de reforma a la LOCE que ponía fin al lucro, un Acuerdo Nacional que morigeró el proyecto oficialista, otro proyecto de reforma que crea una superintendencia preocupada de controlar gestión y calidad; en fin, la destitución de una Ministra de Estado por primera vez en democracia, tanta agua bajo el puente …y la imagen del
guanaco mojando estudiantes porfía, a dos años de la revolución Pingüina de 2006.

WCS



jueves, 17 de abril de 2008

El señor Longueira


Sin duda que el actuar del Senado en la votación de la Acusación Constitucional contra la Ministra de Educación Yasna Provoste da para muchos análisis y llamados de atención. Nuestros medios y conversaciones darán cuenta de ello por varios días.

Sin embargo quisiera poner un punto sobre el rol de uno de los Senadores, el más emblemático de la Unión Demócrata Independiente: Pablo Longueira.

El Sr. Longueira protegido por el secreto que cubre a todo juez antes de dar a conocer su fallo, guardó un silencio sobre el fondo de la acusación; sin perjuicio de ello, alimentó lecturas equívocas cuando defendió la valentía de Joaquín Lavín para defender sus posturas “hombres de ese nivel hacen falta a la política chilena”, dejó deslizar.

Tal afirmación no habría dejado de ser un mero “reencuentro” mediático entre dos antiguos aliados de no ser que Lavín, hacía unas pocas semanas, había planteado que, puesto en el caso, él no votaría a favor de tal acusación.

La defensa del Sr. Longueira a este entrañable amigo, en el contexto del proceso contra la Ministra, no pasó inadvertida a la prensa y abrió las expectativas de la opinión pública sobre su votación en el hemiciclo.

Por eso con atención seguí su intervención, llegué a abrigar la esperanza que el Sr. Longueira, tal como mantenía la lealtad con sus aliados aún en momentos difíciles, mantuviera también la coherencia con su posición alternativa a la teoría del desalojo, pero no fue así. El Sr. Longueira tiene más apego a las amistades que a sus convicciones.

En su intervención el Senador alabó la “brillantez” de los acusadores y de la defensa. Dijo haber leído, durante el fin de semana, una copiosa cantidad de antecedentes y, en el día de la presentación de los acusadores y la defensa, había llegado a la conclusión de la existencia de una contradicción en los argumentos de esta última. Casi en sorna, se explicó, esto es una descoordinación entre la Ministra acusada y su abogado, en fin.

La convicción a la que el Sr. Longueira llegó y que lo conminó a apoyar la acusación constitucional está basada en el hecho de que toda la argumentación expuesta por Luis Bates estaba destinada a comprobar que a la Ministra no se le podía juzgar por no aplicar las medidas de ajuste porque, justamente, esas atribuciones y responsabilidades descansaban legalmente en otros niveles del Ministerio. El Senador mencionó que tal lógica, aparentemente implacable, se desvanecía con un solo hecho.

Esto es la destitución, que la Ministra Provoste había hecho del SEREMI de Educación de la Región de Copiapó, hacía unos meses. En tal acto la autoridad había emitido una resolución en la que se consignaba que tal destitución se hacia “en el uso de mis facultades”. ¿Cómo podía ser, entonces, que la Ministra alegara no tener facultades para destituir al SEREMI de la Región Metropolitana?.

Tal contradicción, que es discutible por lo demás, causó profunda impresión en el Sr. Longueira y lo convenció de lo insostenible de la defensa y la necesidad de apoyar la acusación.

Develada la duda y confirmada la vuelta al redil, esperé la votación de cada uno de los capítulos. El Sr. Longueira votó favorablemente las dos primeras, no aludidas en su intervención y rechazó las últimas tres.

Dentro de las que rechazó estaba la tercera: “No destitución del Secretario Regional de Educación de la RM por la responsabilidad que le cabe en infracciones e irregularidades graves”, sí tal como Ud. lee.

Pareciera de Perogrullo pero ¿en qué estaba pensando el Sr. Longueira?. ¿Qué lógica tiene esa argumentación en un sentido y esa votación en el sentido contrario?. ¿Confusión? ¿Presiones?.

Hasta el miércoles muy pocos en la plaza podían sostener que el Sr. Longueira sufre de incoherencia y falta de coraje para defender sus posiciones, a partir de hoy no tengo eso tan claro.

El desliz que el Senador tuvo, la tarde en que Yasna Provoste fue destituida, da cuenta de la fuerza que han cobrado las ideas de la confrontación y desalojo por parte de la derecha, la absorción total de los elementos más cautos y con sentido de país. Hoy en la alianza, conformada de paso por los Senadores Flores y Zaldívar, mandan los que quieren lanzar piedras por los que quieren conversar y persuadir.

No importan, de verdad ni los argumentos lógicos ni las convicciones, lo que importa es la careta para desempeñar el rol que el libretista ha designado a cada uno. El Sr. Longueira se ha puesto su careta y ha comenzado a repetir en coro con el resto del elenco.

Santiago, 17 de abril de 2008




martes, 18 de marzo de 2008

La Vida día a día


La ficción que constituye la Acusación Constitucional a la Ministra de Educación queda de manifiesto con la anunciada movilización estudiantil del 26 marzo próximo.

En tal fecha la CONFECH ha convocado a una jornada de protesta en demanda de la instauración de una tarifa escolar única nacional. Han planteado, además, que ajenos a la lógica del mercado en la fijación de tarifas ellos recurrirán a la autoridad para que enmiende las desigualdades y arbitrariedades existentes.

La CONFECH ha dado a conocer que mientras en Santiago un estudiante debe cancelar $130 pesos para desplazarse en La Serena deben cancelar $200, en Concepción (de lunes a viernes) $140 y $210 los fines de semana; y en Valparaíso todo parece indicar un aumento de $130 a $200.

Tal regulación está sujeta a una normativa de 1989, que fija que la tarifa escolar puede ser hasta un 40% en la Región Metropolitana y hasta un 50% en el resto del país, de la tarifa cobrada a un adulto. Después de la Revolución Pingüina de 2006 esa normativa fue modificada para incorporar el uso por 24 horas y siete días el uso del pase escolar.

Aunque echo de menos alguna consideración a la estabilización de las tarifas que el fenómeno del Transantiago ha ocasionado en la RM, con todas las consecuencias que ello implica; tales demandas parecen atendibles, tan atendibles como ausentes en el debate público.

Podemos estar frente a un movimiento que en ciernes puede incubar otro, como en 2006, y los agentes políticos, a partir de esta Acusación Constitucional, están encapsulados en un dilema ficticio e improductivo, por lo menos para quienes estudian, que deben tomar locomoción y para sus padres financistas de esos viajes.

Queda en claro, nuevamente, la desconexión entre la política y la realidad.

Además, la argumentación conocida en estos días deja en claro la total inspiración política en la acción interpuesta por la derecha. Se ha hecho hincapié en una supuesta falta de aplicación de leyes en que la Ministra habría incurrido. Algo bastante extraño en derecho público la ley obliga expresamente a quienes indica y, en este caso, el pago de subvenciones , y todos los procedimientos anexos a ella, son responsabilidad de otras instancias descentralizadas del MINEDUC, como las Direcciones Provinciales, la SEREMI y la Subsecretaría de Educación. Todas entidades que han debido responder ante la Contraloría General de la República por sus acciones u omisiones.

La propia intervención del Contralor ante la Comisión de Educación de la Cámara ha dado cuenta no sólo de las irregularidades, sino también de las medidas que enmiendan los errores, las sanciones adoptadas y , nótese, la colaboración de las autoridades ministeriales, dentro de las cuales está la Ministra Provoste, en todo el curso de la investigación.

¿Dónde está el incumplimiento entonces? ¿Qué leyes se han dejado de aplicar?.

Pero no nos engañemos, por mucho que esta acusación sea in sustentable lógica y jurídicamente, las motivaciones políticas explican lo que se busca.

Para la derecha el resultado de esta acusación será un punto de inflexión importante en su estrategia para llegar a La Moneda. Un éxito refuerza lo ya hecho en desarrollar la teoría del Desalojo, una derrota (que pese a todo el pesimismo es posible) reedita la colisión de entre esa teoría y la del “Nuevo Trato”, que no es más que una respuesta al Bacheletismo-aliancista, sostenida por Sebastián Piñera.

En todo caso la Alianza ha recurrido a estos dos extremos en su larga experiencia como opositora y, francamente, ninguna le ha brindado los frutos que ella esperaba.

Para nosotros está claro que, al final del día, la ciudadanía premia a aquellos que atienden a sus asuntos y no se enreda en los cálculos electorales; a aquellos que se preocupan por cómo pagar el pasaje en micro de sus hijos, qué van a comer a mediodía, que tipo de útiles va a requerir, en fin, a los que viven la vida día a día.

martes, 11 de marzo de 2008

Lagos: Dos más dos son cuatro


El Ex Presidente Ricardo Lagos ha irrumpido, a raíz del proceso de Acusación Constitucional contra la Ministra Yasna Provoste, con la claridad y certeza que le caracterizan.

¿De qué irregularidades me hablan?, dijo y, agregó, aquí lo que hay son dos sistemas contables distintos, uno usado desde 1990 por el Ministerio de Educación y objetado por la Contraloría, y otro recomendado por ésta. Finalmente centró el asunto en el meollo político: «Hay una campaña sincronizada por parte de la derecha que le hace mal a Chile».

Dos más dos son cuatro. Tan simple y elemental como eso. En la última parte de sus declaraciones desechó la Acusación Constitucional porque, dijo, esto era como el ladrón tras el juez, porque eran sostenedores del mundo privado los principales protagonistas de las irregularidades. Algo que nosotros ya habíamos advertido.

Ocurre que la oposición aliancista ha instalado, con meridiano éxito, la sensación de que existe una pérdida de cuantiosos recursos fiscales entregados para subvenciones escolares. «El Gobierno debe aclarar el destino de esos fondos» ha expresado el Presidente de la UDI. Algo parecido dijo el Diputado Manuel Rojas en la Comisión de Educación de la Cámara cuando espeta a la Ministra Provoste que :Ud. Ministra ha sido incapaz de decirnos dónde está la plata… En fin.

Las autoridades gubernamentales han hecho esfuerzos por demostrar lo insostenible de tal afirmación. La pérdida de tamaña cantidad de recursos habría imposibilitado el funcionamiento de todo el sistema; las luces de alerta, como dice la acusada Ministra, se habrían encendido desde todos los sectores; no hubiese habido dineros para pagar sueldos de profesores, los sostenedores no habrían podido mantener funcionando sus colegios, etc.

Pero la oposición de derecha insiste y la prensa sumisa al vértigo del escándalo no entra en la complejidad del tema, gusta más de los titulares estridentes, de las afirmaciones vagas, dando a entender la posibilidad del desfalco y el fraude por parte de las autoridades y funcionarios gubernamentales de la Concertación.

En un sentido distinto, llamando pan al pan y vino al vino, el Ex Presidente Lagos dejó en claro que este es un error de procedimiento, un modelo burócrata contrapuesto a uno nuevo, así de simple.

Pero además ha dejado en claro que la sordera de la alianza, la tozudez en sus argumentos y la ceguera frente a lo evidente tiene una explicación: una estrategia deliberada y sincronizada (creemos saber entre quienes) para destituir a una Ministra y hacer carne de la teoría del desalojo. Eso nada más, así de claro.

Ni una renuncia de la Ministra, escenario ya desechado, paralizaría la acusación constitucional. porque su lógica es arrasar, desarmar, a cualquier costo, sembrando la sensación de desgobierno que les permita levantar una alternativa. El reflejo de la nueva mayoría en el Congreso, con el desprendimiento de sectores de la Concertación para votar junto a ellos, debiera tener un correlato social y provocar la alternancia.

Bueno, en eso se equivocan, si tratan de leer el Congreso Nacional como el reflejo 100% confiable del Chile de hoy se equivocan. Una mayoría circunstancial levantada desde los pasillos del Congreso no es garantía de un gobierno aliancista, podrán avanzar en la lógica destructiva e inmovilizadora del desalojo, pero no lo harán en el camino hacia La Moneda.

Esto por varios motivos, uno de los principales es que el sistema binominal que origina la composición del Congreso distorsiona la realidad y crea una ficción electoral que oculta los datos de verdad. Otro es que los congresistas electos en listas de la Concertación, ahora convertidos en “díscolos”, podrán votar en concordancia con la alianza pero ello no implica que sus adherentes traspasen sus preferencias hacia la oposición.

Esta es la política chilena, levantada entre supuestos y falsas imágenes, ello la distancia de la cotidianidad del elector, la aleja de los deseos ciudadanos. El éxito de nuestro sistema radica en que nuestros líderes tienen conexión con el Chile de verdad, con los chilenos de carne y hueso.

Uno de esos líderes ha hablado, debiéramos atender a la asertividad y simplicidad de sus palabras, para hacer entender a todos que dos más dos son cuatro.

Santiago, 11 de marzo de 2008