lunes, 29 de noviembre de 2010

Los Funcionarios Públicos de la Concertación


“No es tan malo, señores de la Concertación, levantarse temprano, trabajar en forma honesta, ganarse la vida y sacar adelante a su familia”
Esta frase, hecha a 48 horas antes del triunfo en 2ª vuelta por el entonces candidato presidencial Sebastián Piñera, da cuenta de la verdadera opinión que él tiene sobre los funcionarios públicos, los que trabajaban para los Gobiernos de la Concertación, era el sentimiento real.
Expresiones que están muy lejos de las melosas y encantadoras frases que contiene la misiva que enviara a los Funcionarios Públicos unos meses antes: “son miles los funcionarios públicos que, contra su voluntad, deben salir todas las tardes a hacer campaña en favor del candidato oficialista, bajo amenaza de ser sancionados en sus calificaciones anuales o con la no renovación de sus contratos. Y sé también que a muchos les han dicho que, de triunfar nuestra candidatura, los servicios públicos donde laboran serán cerrados, sus plantas disminuidas o ustedes, derechamente, despedidos” .
No, a pocas horas del triunfo comienza a aparecer la convicción respecto a los funcionarios que trabajaban en el Gobierno. Aunque en plena campaña los haya persuadido que “el peor enemigo de los buenos funcionarios públicos es el puñado de operadores políticos que se ha ido enquistando en la administración del Estado” , haciendo la distinción entre los buenos y los malos. Los funcionarios nobles, obligados a hacer campaña por estos sátrapas políticos y operadores, enquistados en el aparato del Estado a la sombra de algún cacique o padrino concertacionista.
El tiempo ha demostrado que el nuevo Gobierno no tiene ninguna consideración especial en torno a los “buenos elementos”. Eso quedó demostrado, por ejemplo, con la desarticulación y descrédito que se hiciera del Sistema de Alta Dirección Pública, acordado en 2002 entre Gobierno y Oposición, que implicó un cambio radical en la designación de autoridades públicas por medio de criterios técnicos y no político-partidistas que eran aplicados por un Consejo que daba garantía a todos los sectores políticos.
Soterradamente analistas y “voceros” de Gobierno bajaron el perfil a los renuncias solicitadas a quienes habían accedido a cargos de autoridad por este expediente, diciendo que, en la práctica, tal sistema no hizo sino consolidar la titularidad de personeros de la Concertación. Curioso argumento, porque de ocurrir tal proceso una de las integrantes del Consejo Mº Luisa Brahm, en la actualidad asesora del Presidente Piñera, debió denunciar estos tongos y advertir a su sector de tamañas triquiñuelas. Por el contrario ella votó favorablemente la mayoría de las decisiones de ese Consejo, avalándolas y respaldándolas.
Curioso todo esto además. Muchos de estos calificados Directores debieron enfrentar durante los últimos años de los Gobierno de la Concertación ácidas críticas por su falta de compromiso con la causa y su excesivo tecnicismo a la hora de contrataciones y énfasis en la aplicación de Políticas Públicas. Este año salieron expulsados por la Nueva Forma de Gobernar acusados, poco más, de atornillar al revés. Palos porque bogas palos porque no bogas.
Paralelamente a ello, en la medida que la Derecha entendía la lógica del Gobierno, mal que mal han estado 20 años fuera de él. Comenzaron a realizarse los cambios, en niveles directivos como se esperaba, pero con el correr de los meses administrativos, estafetas y aquellos que trabajan en otras funciones menores, vieron como algunos pares fueron siendo reemplazados.
Con justa razón la preocupación y la ansiedad ha cundido entre los funcionarios públicos, pues los Contrata (contratados con un contrato fijo entre el 01 enero y 31 diciembre de cada año, o hasta que sus servicios sean necesarios) y los Honorarios a suma alzada (contratados contra productos específicos y por el tiempo que sus servicios sean necesarios); son personas que llevan trabajando en estas condiciones en algunos casos 10 o 15 años, con sueldos discretos y con fragilidad en el trabajo, que les impide proyectarse laboral y familiarmente.
Están nerviosos incluso aquellos que votaron por el actual Presidente y es que la dicotomía de buenos y malos, ya no existe…todos están en el mismo saco y …todos están cuestionados porque, después de todo, son gente que no se levanta temprano, ni trabaja honradamente para sacar sus familias adelante.
La Ministra Von Baer “aclaró” el viernes pasado que se realizarían ajustes…para cumplir el deber de velar por el buen uso, no el despilfarro, de la plata de todos los chilenos. Esto porque como hay funcionarios que no cumplen bien sus labores ese es dinero mal gastado y por tanto los despidos serán un signo de austeridad.
Todos sabemos de lo preocupada de la austeridad que está la Ministra, la semana pasada no más presentó el logo definitivo del Gobierno, cuyo costó no sobrepasó los 10 millones de pesos. Pero esbozar una explicación de esta naturaleza, francamente, es irritante.
A ver. ¿Quiere decir la Ministra que, por ahorrarnos dinero, cada funcionario a Contrata no será reemplazado? Por favor, lo podría hacer en el caso de los Honorarios pero en los contrata no.
¿Quiere la Ministra que creamos que, por ejemplo, es posible el cierre de algunos Programas y por ello se produzca la desafección de muchos funcionarios? Pero si vienen saliendo de una discusión presupuestaria, en donde aprobamos en tiempo récord "el mejor Presupuesto de todos los tiempos", ¿no era ahí el lugar para evaluar los Programas?, ¿no se entiende, entonces, la continuidad de los mismos con la sanción presupuestaria?.
Estas explicaciones pretenden ocultar las verdaderas motivaciones y convicciones del Ejecutivo de los “ajustes”; esto es, colocar en al aparato del Estado a sus partidarios, el desalojo hecho carne. Ya no importan las promesas de campaña, ya no buenos ni malos funcionarios públicos, todos son lo mismo, personas que deben aprender a levantarse temprano, trabajar en forma honesta, ganarse la vida y sacar adelante a su familia.

3 comentarios:

Carolina dijo...

estimado Waldo...estando absolutamente de acuerdo con tu análisis, debo hacerte un alcance, despilfarrar el dinero de los chilenos y chilenes es cambiar el logo de gobierno 2 veces en tan corto periodo y no dimensionar cuanles son los costos reales de esa acción, que supera lejos los 10 millones en este nuevo logo, porque implica no sólo pagar al diseñador, sino cambiar pendones, vestimenta, cambiar páginas web, formularios, logotipos en vehículos, dipticos, etc, etc...

Waldo Carrasco dijo...

Carolina, así es, este logo implica muchos más recursos. Quizás toy perdiendo estilo con la ironía, pero justamente quería aludir a ese desafeto por la austeridad de la que tanto se llenan la boca...

francisco dijo...

waldo, una pregunta ¿qué dirán ahora varios funcionarios públicos que no sólo votaron por SP sino que hicieron campaña, filtraron información de la más diversa índole y otras cosas más? y aquellos que por la razón que sea jamás hicieron campaña por ningún candidato concerta y siempre mantuvieron la pega? Saludos y felicitaciones x tu blog!