martes, 9 de noviembre de 2010

Ahora, se busca a los culpables!!


Una encuesta telefónica dada a conocer esta mañana permite, por primera vez, medir el impacto que sobre el Gobierno y el Presidente de la República tiene la telenovelesca elección de la ANFP. Un 57% de los encuestados opina que sí existió intervención del propio Presidente Piñera o alguno de sus Ministros, un 38% cree que no.

Durante los últimos días el primer mandatario y su vocera habían levantado la voz para, con indignación, negar tal intervención calificando con fuertes epítetos a los que hasta ese momento realizaban esas acusaciones. En el éxtasis del enojo, como niño ofendido que ofrece combitos a la salida de clases, el Presidente de la República amenazó con querellas hacia quienes hicieron estas incómodas aseveraciones.

Pero ¿Quiénes habían hablado de intervención? Un furibundo conservador, columnista de El Mercurio, Hermógenes Pérez de Arce, denostado por todos los dirigentes de la Alianza por estos días. El Periodista deportivo Felipe Bianchi, quién dijo con fuerza que a él le constaban los llamados del Presidente, del Ministro Lavín y del Subsecretario de Deportes en orden a “articular” la lista de Segovia. La Senadora Soledad Alvear, miembro de una familia relacionada al fútbol, dio cuenta de testimonios de personas que le daban confianza, que hablaban de presiones de altas autoridades de Gobierno; en las últimas horas la Senadora comunicó que pedirá a estas fuentes autorización para ser identificadas por ella. El Diputado PPD, Pepe Auth, haciendo uso de la lógica elemental y relevando que el Presidente de la República es uno de los principales accionistas de Colo Colo, dijo que las “huellas” de éste estaban marcadas en la operación de desbancar a Mayne-Nicholls. Otros parlamentarios de la Concertación se han movilizado para crear una Comisión Investigadora que determine la existencia una eventual intervención. Ah! y el Diputado Gabriel Ascencio presentó un requerimiento a la Contraloría por las eventuales actuaciones del Presidente en estos eventos.

Pero el Diputado Auth no se ha quedado ahí, ha sugerido hacer una investigación al tráfico de llamadas de los teléfonos del Presidente Piñera para cotejar las aseveraciones de éste con la verdad de los hechos. Hace unas horas el Ministro Hinzpeter ha reaccionado enérgicamente conminando al Parlamentario a terminar con la majadería, en fin, pareciera que la discusión sube de tono y a la luz de las encuestas no se avizora un horizonte corto.

La elección de la ANFP ha provocado un hecho político tan inesperado como predecible. Inesperado porque para algunos el año político terminó con el rescate minero, luego de eso venía la discusión presupuestaria, discusión un tanto agreste para las grandes mayorías; luego venían la teletón, navidad, vacaciones y todo empezaba nuevamente en marzo. Sin embargo el efecto público que esta elección ha tenido en la sociedad chilena ha originado, desde una entidad privada como la ANFP, un conflicto público de intereses que cubren todos los ámbitos del país, alcanzando hasta La Moneda. Ha sido inesperado en cuanto a oportunidad y en cuanto al desarrollo de los hechos, hasta hace unas semanas atrás se disipaba toda incertidumbre y la reelección de Harold Mayne-Nicholls parecía asegurada. La irrupción de Segovia fue bastante inesperada, máxime cuando este mismo personaje entregó su apoyo al Presidente en ejercicio y en menos de 24 horas después levantó una alternativa a él.

Pero ha sido predecible también por un conjunto de situaciones, desde las conversaciones que el Subsecretario de Deportes realizó con dirigentes del fútbol en Sudáfrica en orden a construir una alternativa, más cercana al Gobierno, al interior de la ANFP; los desencuentros entre la directiva en ejercicio y el Presidente por la invitación a La Moneda; y el impasse del saludo – no saludo de Bielsa a Piñera. Todo eso hacía prever que en Palacio no mirarían con pasividad el proceso.

Pero pongamos las cosas en su sitio, cualquier Gobierno habría mirado con atención lo que ocurriría en la ANFP, más tomando en cuenta el gran apoyo popular que registraba la dupla Mayne-Nicholls y Bielsa. Una responsabilidad gubernamental es estar atento a todo proceso que pueda tener consecuencias públicas que alteren la convivencia nacional y este proceso eleccionario, claramente, podía hacerlo. Siempre debe haber un posición gubernamental, incluso para declarar que es un asunto de privados.

Esta actitud previa de La Moneda tenía, sin embargo, un problema que ha demostrado ser inmanejable para los asesores del Presidente. Esto es su condición de accionista de Blanco y Negro, su incontinencia verbal y telefónica y su falta de tino total en sus intervenciones.

La Moneda, a sabiendas que las acciones del Presidente en Colo Colo era un flanco débil, y en el supuesto que el primer mandatario, efectivamente, no hizo ninguna acción de intervención en este proceso eleccionario, debió protegerlo con señales inequívocas que mostraran su independencia. Pero, por el contrario, las cosas pasaron como pasaron y hoy el 57% de los chilenos cree que él intervino, y ,ojo, intervino “a favor de sus acciones y en contra de los intereses mayoritarios de Chile”. Uff!

Así que tanto enojo vaya primero al plano interno por lo poco previsores y después encáusenlo hacia los opositores que su pega de fiscalización hacen no más.

El Presidente no ha ayudado al control interno de la situación, sus amenazas de querellas y el uso de adjetivos poco amistosos en sus intervenciones ha dado cuenta de cierta desesperación que en vez de convencer sobre su prescindencia reafirman su incumbencia.

Por si fuera poco, en la memoria de todos ha renacido el recuerdo de lo que puede hacer Piñera con un teléfono en la mano…y cómo no se mide a la hora de alcanzar sus objetivos..la prudencia, claramente, no es su copiloto. En este caso, como en otros, el principal enemigo del Presidente es él mismo.

Ahora, esto de la intervención es un hecho muy peligroso. De comprobarse tal situación la cosa pasa de castaño oscuro. Perú y Bolivia han tenido episodios similares, aunque nunca tan evidentes como el de estos días y en ambos casos la FIFA ha advertido que la sanción que procede al país es la suspensión de su participación, en un periodo determinado, en eventos del fútbol internacional. Y eso sí que sería grave, sí que sería una herida propinada por un culpable imposible de olvidar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

A modo de reparación a los "Jugo de Pelota"

Cuando escribo estas líneas, cerca de la madrugada del viernes 05 de noviembre, aún no se apaga la hoguera provocada por la derrota de H. Mayne-Nicholls en las elecciones del Directorio de la ANFP. La TV en entrevistas de trasnoche anuncia grandes revelaciones y nuevos puntos de vista, con el bombardeo de información y opiniones de las redes sociales creo difícil que se pueda innovar en cuanto a este tema. Aunque, eso sí, él no está para nada agotado, por el contrario la nueva administración de la ANFP y la búsqueda de un nuevo entrenador serán temas de análisis y titulares por un buen rato.

Ha sido un día intenso, doloroso para muchos; más de alguien no pudo creer lo que estaba pasando y golpeado en sus más grandes afectos y convicciones levantaban la voz o tomaban el teclado para embestir con rabia y mucha, mucha impotencia.

En lo personal, que nunca he sido un jugo de pelota pero que me confieso un hincha advenedizo y cría del proceso Bielsa, esto me llegó. La conferencia de Bielsa la noche anterior a la elección, cuando se sabía perdido, me pareció una clase de categoría y decencia, de lealtad y agradecimiento, me pareció una confirmación de eso que sospechaba estos años: el fútbol es mucho más que una pelotita y 22 pelotas detrás de ella.

Entendí estos años que en las relaciones sociales que se arman en torno a conversaciones de fútbol hay tanto de humanidad, tanto de simpleza e igualdad que pareciera reflejos de un mundo mejor. Estos años entendí a los jugo de pelota que menosprecié tan fácilmente antes, el proceso Bielsa dejó esa huella en mí y, estoy convencido, que en muchos más dejó otras huellas indelebles.

Pero el proceso Bielsa terminó como terminó, incomprensiblemente, injustificadamente, así quedará consignado en nuestra memoria colectiva. El sentido común, que en este caso comprobó el viejo aforismo de que es el menos común de los sentidos, indicaba la necesidad de mantener la dupla Mayne-Nicholls y Bielsa pero algo ajeno, algo contrario al sentido común provocó que las cosas terminaran como no tenían que terminar. O sea, para que quede más claro, la gente tiene la sensación que algo injustificado, ilógico, insano, malévolo, sucio, ocasionó la derrota de Harold y la partida de Bielsa.

Decíamos esta mañana que en el inconsciente colectivo estaba aquello de que esto era la colisión de intereses empresariales, de poderosos, de patrones con el interés del hincha, consumidor no consciente en el mercado del fútbol, agente lúdico del mundo de la pelotita. Esta tarde las redes sociales y diversas conversaciones me han confirmado esta primera impresión.

Las implicancias de esta lectura son múltiples. Las últimas horas del día han puesto en cuestión la participación del propio Presidente de la República, un Ministro y el Subsecretario de Deportes en la “articulación” de la lista de Segovia. Las últimas horas del día nos hacen avanzar desde el dolor de la pérdida a la realidad de nuestro medio político. Qué imprudencia, que falta de tino y que soberbia para pensar que la primera magistratura es equivalente a un trono monárquico. Tenemos tareas pendientes, pero abruma la perplejidad de lo ocurrido, habrá que pensar en eso mañana, después de todo mañana será otro día.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Bielsa en el corazón del pueblo...Segovia en el bolsillo de los de siempre


La aparición de Bielsa anoche en los medios con esa inusual conferencia de prensa marcará la historia de este proceso eleccionario de la ANFP. Las redes sociales reventaron, los medios escritos expresan la temperatura en sus portadas y la TV abierta cubre la noticia destacando la eventual partida del entrenador.

Las notas de resumen del proceso Bielsa, al momento que escribo estas líneas estamos a horas de la elección, tienen un tufillo necrológico. Los conteos de votos dan por perdedor a H. Mayne-Nicholls y son atingentes, por tanto, las notas con olor a muerto.

¿Cómo la elección de un organismo privado como la ANFP puede acaparar tanta relevancia? Bueno baste recordar que el Fútbol es pasión de multitudes, pero además hay que entender que aunque la Selección Nacional esté en la esfera de lo privado es, en realidad, de dominio público. Mucho recurso público, por lo demás, se destina a la construcción de estadios y otras obras relacionadas. Tan de dominio público es que el Presidente Piñera al regreso de Sudáfrica dispuso la visita de la Selección Nacional al Palacio de La Moneda, como si fuera extensión de alguna dependencia pública.

Pero además esta elección ha cobrado importancia por la politización de la misma.

En las calles del paseo Ahumada, el día de ayer, los manifestantes a favor de Harold Mayne-Nicholls entonaban un grito que lo dice todo “Jamás, jamás, jamás van al Estadio, son puros empresarios, el fútbol es pasión”. ¿Muy claro no?

El cántico resume el ambiente. Ambiente creado, entre otros, por el propio Presidente de la República. Conocida son las aseveraciones del columnista de El Mercurio, Hermógenes Pérez de Arce, en el sentido de que Sebastián Piñera habría llamado personalmente a uno de los eventuales competidores de Mayne-Nicholls para convencerlo de levantar una lista competitiva a este. El intempestivo anuncio de Jorge Segovia confirmaría el frenesí de autoridades que operaron para que Mayne-Nicholls no sólo tuviera competidores sino que perdiera esta elección. Muchas fuentes confirman los contactos del propio Subsecretario de Deportes ante a Segovia para confirmar el apoyo de La Moneda.

Agréguese la condición de empresario del Presidente y su calidad de accionista de la Sociedad Blanco y Negro, propietaria de Colo-Colo. Pero lo más decidor de todo esto es que en ninguna parte de la prensa se ha hecho una línea de desmentido por parte de La Moneda sobre los llamados del Presidente, ni se ha explicitado la prescindencia de Palacio de este proceso eleccionario.

No digamos que Mayne-Nicholls sea precisamente el “candidato del pueblo”, aunque también se gritó aquello en el Paseo Ahumada. Conocido por todos es su perfil más bien de centro derecha. Pero Bielsa si está “en el corazón del pueblo” como se escribió en Twitter en estas horas. Y el tema de fondo acá, para todos, es la continuidad o la partida de Bielsa.

Por eso la conferencia de prensa realizada ayer noche adquiere la importancia que tiene. En rigor el entrenador nacional sinceró las cosas, evidenció lo que estaba en juego y colocó todas las cartas sobre la mesa, aclaró la información que todo proceso eleccionario requiere para contar con toda legitimidad. A la argentina, con sinceridad desgarradora, con ironía y estilo…que bien le haría a nuestra política un poco más de este aire trasandino.

En las siguientes horas se aclarará todo y sabremos cómo le fue a Mayne-Nicholls, no más bien sabremos cómo le fue a Bielsa.

En La Moneda deberían ver con mucha atención este proceso, si Bielsa se va, cada penal errado, cada disputa de camarín, cada escándalo de farándula, cada punto perdido en las eliminatorias o en la copa América, implicará un castigo a un Presidente que tiene mucho que ver en el resultado de este día.

lunes, 25 de octubre de 2010

Comerme los zapatos…





Debo confesar que yo era de aquellos que ninguneaba todos aquellos discurso gubernamentales que hablaban de traspasar las líneas, de tomar las banderas “históricas” del progresismo y lanzar a la oferta pública medidas “ajenas” al etos político de la derecha chilena.

Yo era de aquellos que miraba con sorna ese discurso majadero del Presidente en donde se comparaba con el Gobierno de Aylwin, apelando a la unidad nacional para construir algo nuevo, para abrir una etapa distinta, un antes y un después, etc.

Yo era… o soy, estoy en etapa de construcción ¿ok?,.. de aquellos que pensaba que con suerte este Gobierno era un paréntesis, una excepción, casi un accidente. Sostenido por el estrecho margen con que la Alianza ganó estas elecciones, pensaba que los chilenos aplicaríamos, casi mecánicamente, las “correcciones” adecuadas y cansados de un Presidente hiperventilado devolveríamos la confianza al progresismo.

Pero hoy no estoy tan seguro de todo aquello y una pregunta de la Encuesta Nacional UDP 2010 me ha hecho considerar, muy seriamente, el comerme los zapatos por todos estos malos pensamientos.

Me refiero a : ¿A cuál de los siguientes gobiernos cree usted que se parece el gobierno de Sebastián Piñera?, un 48,1 % responde que a ninguno, un 13,2 % dice que con el de Augusto Pinochet , un 9,6% al de Michelle Bachelet, con el de Aylwin, Frei y Lagos, 4,7%, 5,1% y 2,7%, respectivamente. Un 16,6 % no sabe o no contesta.

Uff!... Casi la mitad de los encuestados cree, en definitiva, que este es un Gobierno nuevo. No es un Gobierno que sea la réplica de la Dictadura, ¿se acuerdan de ello?, es lo que muchos de los nuestros dijeron en campaña ¿recuerdan? O sea, cerca del 50% de los chilenos, según esta encuesta, no tiene temor a que este Gobierno se comporte como el Gral. Pinochet, por otro lado, cerca de un 22% cree que se parece a uno los Gobiernos de la Concertación. Todo mal.

Ello implica una serie de consecuencias. Una primera cuestión es que la estrategia implementada por una generación de la derecha chilena, en el sentido de desligarse de la Dictadura y de Pinochet en particular ha sido exitosa. Otra es que descoloca de cuajo toda estrategia política y electoral sobre la disyuntiva Democracia y Dictadura. A los progresistas este guarismo debiera dejarnos pensando, porque nos obliga a diseñar una oferta nueva, a levantar un nuevo discurso, a no apostar a los temores que ocasionaban los fantasmas del pasado.

Pero no todo en esta encuesta es miel sobre hojuelas para la Derecha. Ella misma arroja la siguiente información: la gran mayoría de los entrevistados, sin importar su estrato socioeconómico, piensan que las políticas implementadas por el Gobierno de Sebastián Piñera, beneficiarán a los sectores más acomodados del país. Es decir, podrán ser nuevos desde muchos puntos de vista y tener baja similitud con la Dictadura, pero siguen siendo un Gobierno de derechas y, peor aún,... para las derechas.

Dura esta afirmación, especialmente cuando muchos personeros de Gobierno afirman con entusiasmo que el accidente de Atacama marca un antes y un después de las relaciones de la Derecha con los trabajadores.

Esta mirada, de las tiendas de la Alianza, como partidos de clase es la verdadera tarea para la Derecha. Es cierto que se les hace más fácil cuando son desligados del ancla de la Dictadura, pero no basta con eso. Para la Concertación: luces de alerta, las cosas han cambiado y seguirán cambiando, es nuestro deber “leer” adecuadamente estos cambios. Entender que nuestro discurso, por muy vigoroso y lleno de convicciones que nos pueda parecer, a muchos puede sonar como añoso, atrasado, capturado en el pasado. A pensar, a pensar, a pensar

Publicado en Redaccion.cl

miércoles, 20 de octubre de 2010

Estos días…




Definitivamente, estos días no son para escribir la historia de la Concertación. No, no lo recomendaría. También he prevenido a muchos amigos de cerrar ojos y oídos a sondeos y encuestas, les he dicho que midan el tiempo que están frente a la TV de libre recepción y que traten de “ponerse al día” por medio de las redes sociales y medios electrónicos.

No son buenos días, tampoco, para criticar al Gobierno de Piñera, llamado así muy sagazmente por el Senador Pablo Longueira; puede Ud. aparecer como destemplado, sin tono, despechado y hasta poco patriota. No se le ocurra, siquiera, levantar la ceja derecha o mostrar suspicacia por las intervenciones gubernamentales respecto al rescate de los mineros, eso podría ser visto como un gesto de insensibilidad, o se le muestre como niño taimado, como un individuo incapaz de aceptar la derrota.

No, no son buenos días para ser oposición. Con Piñera convertido en Rockstar (literalmente) pavoneándose por Europa aprovechando sus 15 minutos de fama mundial, con la opinión pública obnubilada de exitismo, con medios sometidos al poder y al rating, en fin, no son buenos días para disentir.

A estas alturas, para asegurarme que Ud. termine de leer este texto, debo hacer la afirmación de rigor: estoy muy contento y orgulloso de haber rescatado a los 33 de Atacama y poder demostrar al mundo que tenemos compromiso con la vida y no escatimamos esfuerzos cuando ella está en peligro.

Pero, haciendo como que hablamos entre nosotros y que no estamos expuestos a explicar públicamente cada uno de nuestros juicios…. estoy “chato” de haber pasado por estos días. O sea he sentido vergüenza ajena de los papelones a los que nos somete nuestro gobernante, mostrando el papelito dichoso por todas partes, haciendo vanagloria de una rigurosidad chilena que no es verdad, mostrándose como un Presidente sin vergüenza, excesivamente expresivo y poco medido para hablar, “poco Presidente” si lo medimos con los estándares dejados por los últimos cuatro que detentaron el cargo.

Más coloquialmente, estoy hasta la tusa con la falta de prolijidad y estilo de este Gobernante. Hasta hace pocos años muchos nos reíamos sin límites por los “chascarros” de George W. Bush, sin dejar de preguntarnos cómo los americanos podían permitir tanta ramplonería y desafecto por los símbolos del poder y la institucionalidad republicana. Bueno, estos días tenemos que comernos nuestras palabras y reconocer que el país que creíamos ser no somos, así de simple.

Pero estos días no pueden continuar, es decir, no puede ser que aquellos que vemos las cosas desde un punto de vista diferente, que tenemos escrúpulos de exhibir ante el mundo un accidente que es expresión de nuestra precariedad laboral, que es reflejo de nuestro atraso y escaso compromiso de las autoridades con normas de protección hacia nuestros trabajadores; nos quedemos amurrados en una esquina mordiéndonos la rabia.

Es decir, al mismo tiempo que estos 33 eran rescatados 3 trabajadores de la minería y la pesca morían por accidentes laborales. Es cierto que el Gobierno ha atendido a este hecho y se ha comprometido con un plan que erradique esta realidad, pero...por sus obras los conoceréis y la experiencia nos indica que la Alianza, persistentemente ha rechazado reformas en ese sentido. Ahí es necesaria una oposición que fiscalice esta promesa y que abogue porque ellas sean reales y beneficiosas para quienes decimos representar.

Hay que aguantar el chaparrón y, aunque de repente sonemos a “aguafiestas”, hay que aterrizar las cosas y parar la borrachera.

No ayuda mucho, eso sí, que algunos sometidos por el contexto continúen rasgando vestiduras y exageren la autocrítica, legitimando el verdadero festín que funcionarios de Gobierno tienen al denostar día a día la obra de nuestros Gobierno.

Poco ayuda agachar la cabeza y aceptar la veracidad de una monserga que ha dominado estos días en nuestras filas: “este Gobierno de derecha durará a lo menos dos periodos”, renunciando siquiera a la lucha y a nuestra vocación de poder. Estos días han sido difíciles, que va, pero no pueden ser eternos, es necesario estar prestos a mostrar las cosas en su justa dimensión, levantando las voces y las manos para defender a los que confían en nosotros.

Está claro que los nuestros no fueron Gobiernos infalibles y quizás muchos pecamos de excesivo exitismo y soberbia, pero no por eso vamos a negar todo lo hecho. Es cierto que estos días no pueden aparecer los más adecuados para escribir la historia de la Concertación, pero también es cierto que el carrusel del desvarío debe ser frenado por alguien, los que nos escuchan, los que nos creen, nos están mirando, no los defraudemos.

Publicado en Porque Chile Late, el 21 octubre 2010

¿Hasta cuando pedimos disculpas por haber sido Gobierno?

Al principio, debo confesar, no fue sino algo, una frase, que me obligó a levantar la ceja, escuchar y callar. Será algo pasajero, pensé. Pero con el tiempo, ya con seis meses de oposición, admito que el mea culpa concertacionista ha superado todos mis umbrales de tolerancia.

O sea, es lógico y esperable que tras una derrota electoral el bloque marginado del poder se detenga a reflexionar sobre las razones de su debacle. Sinceramente, no esperaba que muchas cosas nuevas salieran de este ejercicio. Desde razones inmediatas como la sospechosa forma de elegir el candidato del bloque, los 20 años en el poder, la carencia de renovación y discursos, hasta la pérdida de ganas de retener el poder, en fin, pero ese simple ejercicio intelectual ha derivado en un estado de ánimo autodestructivo, francamente, intolerante.

De un tiempo a esta parte los medios y los actores políticos concertacionistas han repetido, con majadería, la pregunta ¿y por qué no lo hicimos (hicieron) en los 20 que fuimos (fueron) Gobierno? Se instaló cierta lógica del “reconocimiento” en las filas de la oposición y en el Gobierno se saca punta al lápiz sin límites frente a esta situación.

A la desazón concertacionista debe agregarse, mérito en ello, una acertada estrategia gubernamental inaugurada el 21 de mayo. Esto es la presentación de iniciativas “propias” del mundo progresista, como el 7% de los jubilados, el alza de impuestos, la apertura a discutir el fuero maternal, en fin, el impulso de materias que persiguen desperfilar a Sebastián Piñera como un Presidente para la derecha y los empresarios, mostrando una coalición por el cambio que avanza hacia un centro abandonado por la Democracia Cristiana.

Hoy por hoy estamos frente a un escenario en donde oposición y Gobierno manejan discursos diferentes a sus orígenes. Una Concertación que arruga la nariz frente a la obra de sus administraciones y un Gobierno que intenta implementar medidas diferentes a las prioridades de su tradicional electorado. Nadie es quien parece ser, caretas y señales confusas y contradictorias, en fin.

Desde nuestra perspectiva el ejercicio auto flagelante en las filas concertacionistas ha llevado a una práctica que raya en la exageración. Digo yo: ¿hasta cuando pedimos disculpas por haber sido Gobierno?.

Lo hemos dicho hasta el cansancio respecto al Gobierno de Piñera, otra cosa es con guitarra. Pero hemos olvidado que para quienes fuimos Gobierno por 20 años aquello también rigió. Gobernar es un ejercicio que lleva implícito el realismo, la prudencia y la transacción. Cada uno de nuestros programas de Gobierno indicó explícitamente lo que queríamos para Chile, en la gestión cotidiana los Gobierno debieron acomodar esas intenciones programáticas al realismo del poder. ¿Ello es renunciar a la palabra empeñada? O, acaso, ¿abandonar nuestras banderas?. No, simplemente es gobernar, así de simple.

¿Nos equivocamos en algo? Sin duda y en muchas cosas. Lo primero es que nos distanciamos de la ciudadanía y no sólo dejamos de escucharlos, sino que también dejamos de explicarles nuestros problemas. Las cosas por su nombre a la derecha le salió gratis su persistente bloqueo legislativo a nuestras iniciativas progresistas. Además, en el último tiempo ni siquiera hicimos el intento de “sacarlos al pizarrón” con proyectos de ley que los mostrara tal como son. Por ejemplo, uno de los intentos más progresistas se concretó con la presentación de la Ley General de Educación que en su texto original ponía fin al lucro en educación. El trámite parlamentario y las presiones de la derecha engendraron otra cosa. ¿quién paga el costo de aquello?, pues bien los Gobiernos de la Concertación.

Pero lo de estos días, las declaraciones de perdón concertacionista no dan cuenta de estos procesos, no explican el rol de la derecha antes de ser Gobierno, amurrados bajamos la cabeza, levantamos los hombros y avalamos que “nada hicimos en todo este tiempo”, en fin.

El Gobierno de Piñera ha tenido una tremenda contribución en asentar su estrategia, esto es toda ventaja es la nueva forma de gobernar y todo problema en la gestión ha sido heredado. En realidad no había que ser muy lúcido para adivinar la estrategia del nuevo Gobierno, lo curioso es la ingenuidad del mundo concertacionista para hacer de comparsa en este guión.

Baste poner las cosas en su justa medida. Otra situación lamentable ha surgido respecto a la aplicación de la Ley contra conductas terroristas a la etnia mapuche. Estos días hemos sido testigo de desgarradoras declaraciones que “reconocen” nuestro error. Y la derecha, digámoslo coloquialmente, se ha subido por el chorro, agregando que la problemática mapuche no sólo la dejamos de herencia, sino que la provocamos. Es cierto que el tema es complejo, pero los dirigentes de la Concertación más allá de haber ayudado a instalar esta tesis, rasgando vestiduras por la invocación de esa ley, debieron indicar que “alguien” era oposición antes del 11 de marzo pasado, que no sólo impidieron las reformas que hoy se discuten en el Congreso, sino que criticaron la pasividad del Gobierno frente al “caos y desgobierno” de la Araucanía.

Por otro lado, en más del 80% de los casos la invocación de esta normativa fue hecha por el Ministerio Público, por lo que no existe una voluntad premeditada y comprobable del Gobierno anterior respecto a su aplicación. En varios casos, incluso la inicial convicción de conductas terroristas en la zona se diluyó en el curso de la investigación y el Gobierno desistió la solicitud de identificar conductas terroristas.

Pero, lejos de situar las cosas en su lugar, mostrando errores y aciertos con la misma fuerza, los dirigentes concertacionistas se han enredado en dar explicaciones culposas que validan la estrategia gubernamental.

Es de esperar que el tiempo pase rápido que nuestro rol de oposición vaya tomando forma y que dejemos de pedir disculpas por haber sido Gobierno.

Publicado en Redacción.cl el 12 de octubre de 2010